| El ABC de un joven que trasciende el tiempo en pos de Jesús |
| Conferencias | ||||
| Escrito por Pastor Gilberto Gutierrez | ||||
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Juan 21:15-25
No estoy de acuerdo con algunas posturas de la alabanza y la música que algunos llaman ‘cristiana’ el día de hoy. No me convence la idea de tomar música mundana y ponerle letra cristiana para cantarle al Señor, tampoco me gusta la idea de trasladar a un culto las mismas expresiones, actitudes y escándalos que se realizan en los conciertos de rock o en los antros del mundo. Pero, una de las cosas que menos me gusta es la siguiente: cuando platico con alguien del peligro que significa no hacer nada al respecto de esta influencia mundana en nuestra expresión cúltica, cuando reflexionamos sobre lo inútil que es permitir que en nuestras iglesias se tengan experiencias tipo “show” que no sólo no preparan a la gente para escuchar la Palabra, sino que, incluso la indisponen para recibir la sanción de Dios, hay quienes me dan el siguiente argumento: “son jóvenes, así son ellos, hay que tolerarlos, también nosotros fuimos jóvenes”. Esta idea, además de no ser convincente, resulta un insulto a la juventud cristiana. Me hace pensar que quienes piensan así, tienen un modelo de juventud pervertido. Tal vez cuando piensan en un joven piensan en los artistas de la televisión que se gozan en manifestar su homosexualismo y se presentan como gente irresponsable, “reventada”, carente de valores y rebelde a todo lo que tenga que ver con autoridad y con la Palabra de Dios. Se les olvida que la Biblia tiene otro concepto de la juventud. Cuando la Biblia habla de jóvenes, se refiere a tres muchachos dentro de un horno de fuego dispuestos a morir antes que a ceder, cuando la Biblia habla de jóvenes se refiere a un adolescente enfrentando a un gigante y derrotándolo en el nombre de Dios, cuando la Biblia habla de jóvenes se refiere a una hermosa muchacha cuyo lema fue “si perezco que perezca” y se atrevió a cumplir con su misión de vida. El concepto de la Biblia respecto a un joven incluye al más hermoso de todos los jóvenes, quien murió con sus brazos abiertos por todos nosotros. Tengamos cuidado de la mundanalidad y no nos dejemos influir por los caducos conceptos del mundo. Cuando se piensa en la juventud y especialmente cuando se celebra como una bendición de Dios a través de la historia, se hace necesario recordar y establecer los fundamentos de nuestro caminar con Aquel que nos llamó. En el pasaje que hoy nos ocupa nos encontramos con lo que podríamos llamar el A B C de un joven que sigue a Jesús. ASEGÚRATE DE AMAR AL SEÑOR
hay cosas importantes en la vida, pero esta es la más importante de un cristiano: ¿cuánto amas a tu Dios? Ahora bien, después de que el Señor escuchó la respuesta de Pedro, lo comisionó: “apacienta mis corderos”, le dijo. El amor a Dios se manifiesta en forma práctica de una manera muy sencilla: si amas a Dios OBEDÉCELE. BUSCA VIVIR A PLENITUD
Después de éste diálogo entre el Señor y Pedro respecto al amor, el Señor confronta a Pedro con una realidad: no siempre será joven y fuerte y ciertamente un día morirá. La intención del Señor no es entristecer a Pedro, sino ayudarle a vivir con intensidad. Si la vida durara miles de años, además de que tal vez sería un poco aburrida, no habría urgencia para ninguna cosa, sin embargo, en toda la Biblia se habla de la vida como un asunto breve y pasajero: “El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más.” Salmo 103:15-16. “…cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” Santiago 4:14. “Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae;…” 1ª Pedro 1:24. No se trata de ser fatalista, pero sí de ser sabio y en la conciencia de la temporalidad de nuestra vida, procurar vivirla a plenitud. Esto es lo triste de muchos jóvenes y de hombres y mujeres en general, que se creen con la vida comprada, se creen eternos y nunca se percatan de lo breve que es la existencia. Los que somos papás lo vemos cada día: un suspiro y nuestros hijos ya no nos necesitan tanto, en un abrir y cerrar de ojos ya son jóvenes y comienzan a alejarse de nosotros, algunos se lamentan de no haberse tomado más tiempo para estar con ellos. La enseñanza aquí es esta: Busca vivir a plenitud:
El Señor confrontó a Pedro y a nosotros también con esta verdad, el tiempo corre y la juventud se nos va, la vida física no retoña y debemos aprovechar cada oportunidad, cada instante para vivir a plenitud. La exhortación final del Señor, después de haber hablado de ello es esta: sígueme. Ante la realidad de lo limitado de nuestra vida no hay más que hacer que seguir al Señor. ¡Síguele! |





